miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Qué es la ketamina?


El clorhidrato de ketamina conocido como "el K" o "Special K", es un potente alucinógeno comúnmente utilizado por los veterinarios como tranquilizante para animales. Los usuarios a veces llaman la euforia causada por la ketamina como "Hoyo K" (K-hole) y describen alucinaciones profundas que incluyen distorsión visual y pérdida de percepción del tiempo, la sensibilidad y la identidad. La euforia puede durar entre media hora a dos horas. La Agencia Federal para el Control de las Drogas (FDA, por sus siglas en inglés), informa que los efectos evidentes pueden durar una hora, pero que la droga puede afectar el cuerpo por hasta 24 horas.
El uso de “el K” puede resultar en profundos problemas físicos y mentales incluyendo el delirio, amnesia, deterioro de la función motora y problemas respiratorios potencialmente mortales. El K es un polvo que, por lo general, se aspira, pero a veces se esparce sobre el tabaco o la marihuana y se fuma. La ketamina en polvo surgió como droga recreativa en los años ‘70 y se conocía como "Vitamina K" en los ‘80. Resurgió en los años ‘90 en el ambiente de fiestas "rave" como "Special K". La ketamina líquida fue desarrollada a principios de los años ‘60 como anestésico para uso quirúrgico y fue utilizada en los campos de batalla de Vietnam como anestésico.
La demanda de ketamina como droga de abuso ha incrementando notablemente entre los más jóvenes. Los adolescentes intentan utilizar este anestésico de uso veterinario, que no se puede dispensar en los establecimientos farmacéuticos, para drogarse y probar nuevas sensaciones. La administración de ketamina puede llegar a provocar convulsiones, parálisis, náuseas, paradas respiratorias y muerte. Este anestésico, que habitualmente se utiliza para sedar a caballos y gatos, actúa como psicodélico y es especialmente peligroso combinado con determinados ansiolíticos, antiasmáticos y antidepresivos, y también si se consume con sustancias como el éxtasis, la cocaína, los opiáceos o energizantes. 


lunes, 16 de abril de 2012

Éxtasis, la pastilla peligrosa que se vuelve adictiva

La expresión inglesa designer drugs ha sido traducida como "drogas a medida" o "drogas en escala", pero la interpretación más extendida es "drogas de diseño". Con esta expresión se designa a ciertas sustancias de un origen natural cuya estructura química se ha modificado mediante la manipulación en el laboratorio. Estas experimentaciones fueron aprovechadas por los narcotraficantes porque de esta manera lograban comercializar sustancias no registradas como drogas.

Existe una gran cantidad de fármacos de diseño sintético que fueron creados por los investigadores con distintos fines terapéuticos. Así es como los medicamentos son cada día más específicos, más potentes y presentan menos efectos colaterales. Ante la multiplicidad de elementos novedosos y las tácticas de enmascaramiento de los traficantes, las leyes debieron cambiar. Antes se castigaba a quienes consumían o vendían las drogas señaladas en un listado de sustancias; ahora es ilegal la comercialización, tenencia y consumo de cualquier sustancia no autorizada.


La aparición de nuevas drogas, legales o ilegales, se debe a la investigación sobre el diseño de la estructura de los medicamentos que realiza la industria farmacéutica mundial. Esto puede llevar a una mutación en las costumbres adictivas de las nuevas generaciones y, por ende, a una renovación constante de las estrategias de prevención y control. En 1980, apareció en los Estados Unidos un sucedáneo de la heroína de origen sintético llamado "china white" que causó estragos entre los heroinómanos. Esta sustancia, derivada del alfentanil, nació de la manipulación inescrupulosa y clandestina y a causa de su defectuosa composición produjo numerosas muertes, lesiones cerebrales graves y síntomas de Mal de Parkinson a muchos jóvenes.


Fuente: Fundación Manantiales


miércoles, 11 de abril de 2012

Alcoholismo: una enfermedad, una adicción


El alcoholismo es una enfermedad caracterizada por la dependencia física hacia el alcohol. Un alcohólico no posee control sobre su consumo y su grado de tolerancia al alcohol suele ir aumentando. Cuando su ingesta es interrumpida (de 12 a 24 sin beber), se manifiestan los síntomas de abstinencia. Estos síntomas son como una resaca pero de mayor duración e intensidad (dolor de cabeza, deshidratación, náuseas, debilidad, escalofríos).

Las causas del alcoholismo son muy variadas; dependen de las condiciones socioculturales de cada persona. Entre ellas se pueden distinguir la ansiedad, la depresión, la inseguridad, los conflictos en relaciones interpersonales y la facilidad para conseguir el alcohol debido a la aceptación social de su consumo.

En el tratamiento del alcoholismo es muy importante la motivación del paciente y del terapeuta para conseguir la abstinencia, y en ella se pueden describir varias fases. La primera fase es la de contacto inicial, en la que es fundamental conseguir una buena relación para un favorable desarrollo del tratamiento. En la segunda se realiza el tratamiento del síndrome de abstinencia (mal llamada “fase de desintoxicación”). La última fase es la de consolidación y mantenimiento de la abstinencia o de deshabituación, y es precisamente en esta fase cuando las técnicas psicoterapéuticas se utilizan de manera preponderante.

Fuente: Fundación Manantiales


miércoles, 28 de marzo de 2012

La palabra de una madre que representa la de muchas otras

"Cuando me enteré que Pablo se drogaba sentí un profundo dolor en el corazón y a partir de entonces comenzó a cambiar todo en casa. Al principio pensamos que con hablarle o ponerle penitencias como no salir o no ir a bailar íbamos a lograr algo. Cuando nos dimos cuenta de que era imposible pararlo, comenzamos a recorrer lugares donde nos pudieran ayudar: centros de recuperación, tratamientos ambulatorios y otros. Pero no logramos nada.

La angustia y la impotencia se apoderaron de nosotros. Cada vez era peor. Pablo se borraba de casa para que no lo viéramos por dos o tres días. Nosotros no dormíamos pensando qué sería de él. Teníamos mucho miedo, vivíamos angustiados, lo buscábamos por todos lados y recién cuando lo encontrábamos volvía a casa. Entonces le cortábamos las salidas. Se quedaba en casa y sólo salía con nosotros. Vivíamos muy mal, siempre persiguiéndolo, controlándolo.

Mi casa se había convertido en un desastre, estábamos cada vez peor, no teníamos paz. Discutíamos mucho, estábamos muy nerviosos. Yo creía que esa pesadilla nunca iba a terminar. Así pasaron años, no puedo precisar cuántos, tres o cuatro, no sé. Fueron varios años de dolor y tristeza.
La última vez se fue de casa por cuarenta días. Estaba en casa de unos parientes y no quería volver porque allá nadie lo controlaba. Yo estaba desesperada, vivía llorando. Fui a verlo porque no aguanté más. Quería hablar con él, ofrecerle mi ayuda, pedirle que se pusiera en tratamiento. Sabía que estaba cada vez peor. Sufrí mucho por no tenerlo en casa y porque sabía que su problema era grave.
Después, un día, pudimos hablar con él. El padre le propuso que se pusiera en tratamiento y le dijo que nosotros lo íbamos a ayudar y a apoyar en todo. Aceptó, es más, creo que estaba esperando eso. Al día siguiente fue él solo y consiguió una entrevista. Hoy Pablo está internado en San Miguel, recuperándose, gracias a Dios. Y nosotros podemos dormir tranquilos. Ahora podemos vivir y queremos vivir."


Fuente: Fundación Manantiales

jueves, 15 de marzo de 2012

Codependencia: cuando nuestra vida tiene sentido solo por los otros

Una familia es afectada cuando uno o más miembros son adictos activos, perturbando su funcionamiento. La dinámica de las relaciones, la comunicación y la conducta de sus miembros, cambian y se hacen disfuncionales, como resultado del proceso adictivo. Los cambios producidos pasan a formar parte del cuadro de la adicción, provocando así codependencia y dando lugar a la conducta adictiva.


La codependencia (también llamada coadicción) existe cuando una persona vive su vida a través de los demás a costa de sus propias necesidades, con el último fin de controlar a la otra persona. Nace de un hambre de tener una relación, debido a la falta de amor como un niño en su periodo de dependencia sobre su familia. Es una relación de desconfianza y obsesión, de vacío y de miedo. El amor se iguala al dolor. Es la práctica de patrones disfuncionales de relación, de manera compulsiva y a pesar del daño resultante, que buscan controlar al adicto.

La codependencia es un desorden aprendido en respuesta al proceso adictivo, puede trasmitirse de manera transgeneracional si no es tratado adecuadamente.
El sistema familiar recibe de manera frontal el impacto de una adicción, de modo que no existe familia que no muestre síntomas de disfunción, cuando uno de sus miembros se enferma.


Fuente: Fundación Manantiales


miércoles, 7 de marzo de 2012

Los efectos de las anfetaminas

Las anfetaminas constituyen una familia de drogas que estimulan el sistema nervioso, producen la pérdida del apetito, quitan el sueño y hacen desaparecer el cansancio. Bajo muy estricto control médico, ayudan a combatir la obesidad. El problema empezó durante la Segunda Guerra Mundial, en donde se utilizaron anfetaminas para disminuir en los soldados la necesidad de dormir, eliminar la fatiga y estimularlos para el combate. Al terminar la guerra, Japón tenía almacenadas grandes cantidades de anfetaminas y las puso a la venta, lo que provocó su uso masivo en las décadas del ‘50 y del ‘60. Los efectos negativos y la adicción generaron el control riguroso de su comercialización.

Pérdida del apetito.

Falta de sueño.

Constricción de los vasos sanguíneos.

Aumento masivo de la presión sanguínea.

Conducta paranoide.

Bajo autoestima, desconfianza, inseguridad.

Hemorragias y lesiones cerebrales.

Fallo cardíaco.


Fuente: Fundación Manantiales

miércoles, 15 de febrero de 2012

MARIHUANA: UNA DROGA PELIGROSA

Las deformaciones y minimizaciones que se publican acerca de la marihuana en algunos medios gráficos, radiales, y sobre todo televisivos y en el cine , favorecen a la confusión por parte de la opinión pública general respecto a si esta droga es peligrosa o inocua, como los narcotraficantes y algunos abusadores intentan hacérnoslo creer. Gracias a los avances tecnológicos con los que contamos para investigar el sistema nervioso humano como la resonancia magnét


ica nuclear, las tomografías computarizadas, los mapeos cerebrales y otras tantas pruebas de laboratorio hoy podemos saber a ciencia cierta que el THC (tetrahidrocannabinol) el componente activo de la marihuana produce los siguientes disfunciones: taquicardia, disfunciones sexuales severas, riesgos en el embarazo y el parto y aumento de la mortalidad infantil -un estudio de el Dr. Herbert Tuchman de la Academia de Medicina de París nos indica que la leucemia es 10 veces mas frecuente en los niños nacidos de madres fumadoras de marihuana que las que no se drogan-, inflamación

de los tejidos pulmonares, retardo en el crecimiento del adolescente, retrasos madurativos e intelectuales, fallas en el funcionamiento del yo, pérdida de la memoria -produce disminución de la actividad del cerebelo que se expresa en alteraciones de la coordinación motriz, propioceptivas y en la capacidad de aprendizaje-, altera las interacciones de la acetilcolina, neurotransmisor que interviene en el proceso de la memoria, creando severos daños en la especialmente memoria reciente, que repercute a su vez en los procesos de aprendizaje y las funciones psicomotoras, dificultades en el estudio, problemas de concentración y expresión, angustia e inseguridad, percepción de desequilibrio mental, daños irreparables en las células del cerebro: interferencia en la neurotransmisión y sufrimiento neuronal muchas veces irreversible, dolores de pecho del tipo pre-infarto. Además se han realizado estudios que demuestran que esta droga puede causar neoplasias de pulmón, alteraciones en los cromosomas, citolisis, irritación bronquial, bronquitis, laringitis catarral , estados asmáticos y afectar a los mecanismos inmunológicos de nuestro cuerpo. Diversos experimentos de laboratorio demuestran que la marihuana puede tener efectos negativos sobre el sistema hormonal y la vía reproductiva. Se ha encontrado: disminución en la producción de testosterona y prolactina en las mujeres, anomalías en los ciclos menstruales y disminución del tiempo fértil.

Fuente: Fundación Manantiales